Dirigir o presidir una reunión significa más que sólo hacer
que el grupo cubra los temas de la agenda de trabajo programada. Cuando
se preside una reunión, la persona al frente de ella es responsable del
bienestar del grupo y los miembros que lo conforman. Esto requiere que se
preste la debida atención a las “dinámicas del grupo” y otros aspectos del
proceso. ¡Incluso todas esas cosas difíciles de abordar son importantes!
Recordemos que: Dirigir reuniones es una HABILIDAD, no es
algo que nacemos sabiendo. Al igual que con cualquier otra habilidad, se
mejora con la práctica – ¡y también nos sentimos más seguros!
Cuando alguien dice “Buen trabajo. Fue una buena
reunión”, ¿qué quieren decir realmente? Una reunión verdaderamente buena ocurre
cuando se presta atención a las cuatro fases del manejo de una reunión:
- Planificación (agenda y metas).
- Organizar la reunión (logística).
- Manejo de la reunión (presidir / facilitar).
- Seguimiento (después de que termina la reunión).
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